El Ogún que se adora en la tradición afrocubana lleva dentro 7 herramientas fundamentales: machete, guataca, yunque, pico, pala, rastrillo y barreta.
Es cierto que Ogún es "representado" por todos los hierros, pero en realidad el hierro es una extensión energética de él. De tal forma que cualquier pedazo de hierro es bueno para adorar a este Orisha.
En Nigeria se puede adorar y hacer sacrificios a esta divinidad en cualquier pedazo de hierro: desde un martillo hasta el eje de transmisión de un vehículo, después de haberlo previamente consagrado con un encantamiento.
Aquí está una de algunas historias que nos explica porqué se le ponen estas 7 herramientas que siempre irán dentro de un caldero metálico con una escalera.
Había una familia que tenía varios hijos, el más chico que se llamaba Ogún. Cuando estuvo bastante crecido, se fue de la casa a encontrar la fortuna.
Llegó a la casa de un viejo y le pidió un puesto de trabajo. Aquel anciano le concedió el empleo y le dio varias herramientas para realizarlo, eran siete. Cuando Ogún se cansó de trabajar le dijo al viejo que iría a ver a su familia; pero que si allí encontraba nuevamente la miseria, volvería.
Obatalá le regaló las siete herramientas y le dijo que con ellas iría bien y con suerte.
Ogún empezó a caminar hasta que llegó a una playa donde se encontró una madera y demás despojos que la mar depositaba en la orilla.
Ogún comenzó a construir un refugio donde poder dormir y no tener que hacerlo sobre la arena ni en la maleza, por temor a los animales dañinos. Estando realizando esta labor vio un bote que peligraba con hundirse por estar la mar muy picada, en ese bote habían un viejo y con una niña que no pudieron resistir y cayeron al agua. Ogún, como era un buen nadador, se lanzó al agua y salvó a los náufragos.
El viejo le preguntó a Ogún qué quería como recompensa. Ogún le dijo que le bastaba con haberlos salvado, pero el anciano insistió en recompensarlo. Ogún le dijo que quería hacer un muelle para que las embarcaciones que vinieran al lugar se sintieran seguras de llegar a aquel lugar. Y el viejo que era rico, se lo concedió. Al otro día envió a la playa criados, maderas y lo necesario para construir el muelle de Ogún.
Ogún se quedó de propietario del muelle y desde entonces las embarcaciones que allí llegaban le pagaban tributos para atracar y para dejar mercancías.
Esta historia nos narra porqué nuestros ancestros nos inculcaron entregar este oricha de esta forma, para garantizar la prosperidad económica del devoto. Aún en la actualidad se hace así.
Una vez que hayas recibido a Ogún no le puedes agregar otras herramientas o piezas de hierro por el simple gusto de embellecerlo. En el caso en que el Orisha lo solicite se le pueden agregar clavos del ferrocarril, herraduras, cuchillos, pistolas, tornillos, muelles y fuelles. Generalmente los solicita como modo de sacrificio (algún ebó) o refuerzo.
Algunos de estos artefactos o "refuerzos" no se pueden poner sin autorización previa e incluso sin sacrificio de envergadura. ¿Porqué? Simple, porque una vez utilizados no se podrán utilizar en el futuro para otro ebó porque ya fue utilizado.
En una ocasión, Oggun en persona me tomó por el hombro y me dijo que pusiera a su interno un cuchillo con la punta doblada, además de un palo de abrojo. En casos como estos, se refuerza el oricha de la defensa.
Ogún realmente vive fuera de la casa del religioso, en la calle. Al igual que Echu, Osain, Ochosi y Obalú Ayé o Asowano. Siendo un oricha guerrero su naturaleza es problemática y poco adecuada a la moderna monotonía humana. Esta es la razón de porqué Ogún y el resto de los orichas guerreros se tienen lo mas cerca de la puerta de la casa, aquella que da hacia afuera.
El caldero de Ogún realmente es el receptáculo. Puede ser de 3 patas o cuantas sean necesarias, esto dependerá de la casa religiosa. De igual forma el tamaño del mismo y de las herramientas es irrelevante: al final hierro es hierro.
Generalmente dentro del caldero de Ogún se encuentra también la piedra de Ochosi, además del arco y flecha que lo representa. Ambos orichas conviven en el mismo espacio, como hermanos inseparables.
Es cierto que Ogún es "representado" por todos los hierros, pero en realidad el hierro es una extensión energética de él. De tal forma que cualquier pedazo de hierro es bueno para adorar a este Orisha.
En Nigeria se puede adorar y hacer sacrificios a esta divinidad en cualquier pedazo de hierro: desde un martillo hasta el eje de transmisión de un vehículo, después de haberlo previamente consagrado con un encantamiento.
Aquí está una de algunas historias que nos explica porqué se le ponen estas 7 herramientas que siempre irán dentro de un caldero metálico con una escalera.
Había una familia que tenía varios hijos, el más chico que se llamaba Ogún. Cuando estuvo bastante crecido, se fue de la casa a encontrar la fortuna.
Llegó a la casa de un viejo y le pidió un puesto de trabajo. Aquel anciano le concedió el empleo y le dio varias herramientas para realizarlo, eran siete. Cuando Ogún se cansó de trabajar le dijo al viejo que iría a ver a su familia; pero que si allí encontraba nuevamente la miseria, volvería.
Obatalá le regaló las siete herramientas y le dijo que con ellas iría bien y con suerte.
Ogún empezó a caminar hasta que llegó a una playa donde se encontró una madera y demás despojos que la mar depositaba en la orilla.
Ogún comenzó a construir un refugio donde poder dormir y no tener que hacerlo sobre la arena ni en la maleza, por temor a los animales dañinos. Estando realizando esta labor vio un bote que peligraba con hundirse por estar la mar muy picada, en ese bote habían un viejo y con una niña que no pudieron resistir y cayeron al agua. Ogún, como era un buen nadador, se lanzó al agua y salvó a los náufragos.
El viejo le preguntó a Ogún qué quería como recompensa. Ogún le dijo que le bastaba con haberlos salvado, pero el anciano insistió en recompensarlo. Ogún le dijo que quería hacer un muelle para que las embarcaciones que vinieran al lugar se sintieran seguras de llegar a aquel lugar. Y el viejo que era rico, se lo concedió. Al otro día envió a la playa criados, maderas y lo necesario para construir el muelle de Ogún.
Ogún se quedó de propietario del muelle y desde entonces las embarcaciones que allí llegaban le pagaban tributos para atracar y para dejar mercancías.
Esta historia nos narra porqué nuestros ancestros nos inculcaron entregar este oricha de esta forma, para garantizar la prosperidad económica del devoto. Aún en la actualidad se hace así.
Una vez que hayas recibido a Ogún no le puedes agregar otras herramientas o piezas de hierro por el simple gusto de embellecerlo. En el caso en que el Orisha lo solicite se le pueden agregar clavos del ferrocarril, herraduras, cuchillos, pistolas, tornillos, muelles y fuelles. Generalmente los solicita como modo de sacrificio (algún ebó) o refuerzo.
Algunos de estos artefactos o "refuerzos" no se pueden poner sin autorización previa e incluso sin sacrificio de envergadura. ¿Porqué? Simple, porque una vez utilizados no se podrán utilizar en el futuro para otro ebó porque ya fue utilizado.
En una ocasión, Oggun en persona me tomó por el hombro y me dijo que pusiera a su interno un cuchillo con la punta doblada, además de un palo de abrojo. En casos como estos, se refuerza el oricha de la defensa.
Ogún realmente vive fuera de la casa del religioso, en la calle. Al igual que Echu, Osain, Ochosi y Obalú Ayé o Asowano. Siendo un oricha guerrero su naturaleza es problemática y poco adecuada a la moderna monotonía humana. Esta es la razón de porqué Ogún y el resto de los orichas guerreros se tienen lo mas cerca de la puerta de la casa, aquella que da hacia afuera.
El caldero de Ogún realmente es el receptáculo. Puede ser de 3 patas o cuantas sean necesarias, esto dependerá de la casa religiosa. De igual forma el tamaño del mismo y de las herramientas es irrelevante: al final hierro es hierro.
Generalmente dentro del caldero de Ogún se encuentra también la piedra de Ochosi, además del arco y flecha que lo representa. Ambos orichas conviven en el mismo espacio, como hermanos inseparables.
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